Carlos Rodón le dio a los Yankees una apertura que vale más que una victoria de temporada regular. En el primer partido de la doble jornada del 22 de septiembre ante Tampa Bay lanzó ocho entradas sin permitir carreras; aceptó tres hits y no concedió boletos. Nueva York ganó 2-0 con un jonrón de dos carreras de Cody Bellinger y el salvamento de David Bednar.

La lectura para octubre va más allá de las ocho entradas. En un juego de pocas oportunidades ofensivas, Rodón mantuvo a los Rays sin respuesta y obligó al rival a jugar desde atrás después del batazo de Bellinger. Esa capacidad de sostener una ventaja corta puede marcar la diferencia en una serie breve.

La pregunta para los Yankees es cómo distribuir sus abridores. Una actuación dominante no decide por sí sola el orden de la rotación, pero sí fortalece el argumento para contar con Rodón en un partido decisivo. El equipo debe considerar descansos, rival y disponibilidad antes de anunciar sus planes.

En Los Yankistas estaremos pendientes de esa decisión y de cómo responde la ofensiva cuando no reciba una salida de ocho entradas en blanco. Ese contraste puede contar mucho más en la postemporada que una sola victoria.